Cuánto consume una manta eléctrica

¿Cuánto consume una manta eléctrica? ¿Gasta mucho?

Ahora que se acerca la época más fría del año, cualquier ayuda es bienvenida para reducir nuestro consumo energético.

Con el desplome de las temperaturas, no es de extrañar que busquemos trucos e inventos caseros para calentar la casa u otras alternativas más económicas antes de encender la calefacción.

Ante esta situación, y con el uso limitado de los radiadores a ciertas horas del día, las mantas eléctricas se presentan como una solución para mantenernos calientes sin que se disparen los gastos en la factura de la luz.

¿Gasta mucha luz una manta eléctrica?

La gran mayoría de mantas eléctricas tienen una potencia que oscila entre 60 y 150 vatios, lo que equivale a un consumo de 0,06 a 0,15 kWh.

Teniendo en cuenta que el precio de la luz en España es de 0,2 €/kWh (a febrero de 2024), podemos calcular que una manta eléctrica de 150 vatios nos cuesta 0,03 € por hora.

Con un uso cotidiano de 6 horas cada noche durante 4 meses, abarcando parte del otoño y todo el invierno, el gasto estimado de mantener la cama caliente sería de unos 21,6 €.

Un coste mucho más barato que, por ejemplo, el consumo de un radiador eléctrico de 1500 W, qué utilizándolo el mismo tiempo, ascendería a la friolera de 216 euros.

Pero ojo, no todos los calienta camas son iguales. Dependiendo del tamaño, de su aislamiento térmico, de los diferentes niveles de temperatura, de la potencia y del tiempo de uso, el consumo de una manta eléctrica es muy variable de un modelo a otro. Como es lógico, cuantos más vatios tenga, más rápido se calienta, pero también consume más electricidad.

La siguiente tabla muestra cuanta luz gasta una manta eléctrica de varios modelos con diferentes potencias en distintos períodos de tiempo, teniendo en cuenta el precio actual de la electricidad.

Potencia (W)Gasto por horaGasto diarioGasto mensualGasto anual (4 meses)
60 W0,012 €0,096 €2,88 €11,52 €
100 W0,02 €0,16 €4,8 €19,2 €
120 W0,024 €0,192 €5,76 €23,04 €
150 W0,03 €0,24 €7,2 €28,8 €
200 W0,04 €0,32 €9,6 €38,4 €
300 W0,06 €0,48 €14,4 €57,6 €

¿Cómo se calcula?

Para saber exactamente cuánto gasta una manta eléctrica, tenemos que consultar el manual de instrucciones o la ficha técnica del producto y fijarnos en la potencia máxima y mínima de sus ajustes de temperatura.

Para este ejemplo, haremos los cálculos con una manta eléctrica grande de 180 x 140, en concreto, con el modelo Ufesa Softy Fleece que tiene una potencia de 120 W. Supongamos que vamos a utilizarla 3 horas diarias en el sofá o en la cama mientras vemos la televisión y así no tener que encender la calefacción.

Lo primero que vamos a hacer es convertir los vatios a kWh. Para ello, dividimos entre 1000 la potencia que tiene nuestra manta eléctrica: 120 W/1000 = 0,12 kWh.

A continuación, aplicamos la siguiente fórmula:

Consumo eléctrico en kWh * Tiempo de uso * Precio de la electricidad

Por tanto, lo que nos cuesta tenerla encendida dos horas al día sería:

0,12 kWh * 3 horas diarias * 0,2 € el kWh = 0,072 €.

En un mes, el consumo de una manta eléctrica de 120 W que se utilice 3 horas al día supone un gasto de 2,16 €. Como hemos podido comprobar, calentar la cama antes de ir a dormir tiene un consumo muy bajo en la factura de la luz.  

Eso sí, recuerda que esta fórmula debes aplicarla con la manta que tengas en casa (o la que estés pensando en comparte) y la frecuencia con la que vayas a utilizarla.

Si no quieres complicarte haciendo números, te invito a que pruebes nuestra calculadora energética para que puedas ver al instante cuánto gasta una manta eléctrica.

Funciones que ayudan a reducir el consumo

Cómo lo que nos interesa es ahorrar en la factura de la luz, y, a no ser que estemos buscando la manta eléctrica que más calienta, estas características no pueden faltar:

Temporizador y auto apagado

El temporizador y la función de apagado automático nos permite ajustar el tiempo que vamos a utilizarla. De esta manera, se ahorra electricidad y aumenta la seguridad, ya que, si nos quedamos dormidos o nos olvidamos de apagarla, no hay riesgo de que siga encendida toda la noche. Así, podemos disfrutar del calor de nuestra manta eléctrica con tranquilidad, sabiendo que se apagará sola.

Control de temperatura

Niveles de calor, o lo que es lo mismo, el termostato para ajustar la temperatura a los grados que queramos. Si no hace mucho frío, o si notamos la manta caliente y no necesitamos que esté al máximo, podemos bajar la potencia y de paso, hacer que consuma menos. Las mejores mantas eléctricas tienen hasta 10 niveles de calor regulables.

Zonas de calor independientes

Esta característica ofrece una solución inteligente para regular la temperatura de cada mitad de la manta por separado. Además, al tener dos áreas independientes, se puede encender o apagar una parte, o las dos a la vez.

Resulta muy útil para parejas con preferencias de temperatura diferentes. Por ejemplo, si una persona es más friolera que la otra, puede tener su parte de la manta con más intensidad o dejarla encendida más tiempo.

Consejos para cuidar y reducir el consumo energético de tu manta eléctrica

Como ocurre con los frigoríficos o las lavadoras, las mantas eléctricas no tienen una clasificación energética. La razón es que se consideran productos de confort y su consumo de energía es muy bajo en comparación con estos electrodomésticos.

Por parte de los fabricantes, en muchas fichas de productos podemos encontrar propiedades de ahorro energético, como un tiempo de calentamiento más rápido o una distribución eficiente del calor.

Además de todas estas funcionalidades de eficiencia energética, puedes reducir su consumo un poco más si sigues estos prácticos consejos:

  1. Ajusta la temperatura de manera gradual según tus necesidades. No es necesario tenerla al máximo si con un nivel más bajo te sientes cómodo/a. Apenas notarás la diferencia, pero tu bolsillo te lo agradecerá.
  2. No la dejes encendida toda la noche. Enciéndela unos minutos antes de acostarte para precalentar la cama. Si tienes un modelo sin temporizador, puedes ayudarte de un enchufe inteligente con el que podrás programar cuándo apagarla.
  3. No tiene sentido comprar una manta eléctrica grande si no la necesitas. El tamaño debe ajustarse a las medidas de tu cama o de la zona que quieras calentar, así no gastarás más energía de la cuenta.
  4. Revísala de vez en cuando y comprueba que está en perfectas condiciones. A veces, al doblarla o moverla constantemente se corre el riesgo de que se dañe algún componente del calefactor interno.  
  5. Si no la vas a utilizar, es mejor desenchufarla por completo. Cuando la vayas a guardar hasta el invierno que viene, y para que siga funcionando como el primer día, en vez de doblarla, enróllala.
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